
El hombre solitario, con la nada alrededor. Una situación vacía lo lleva a cuestionarse sobre la humanidad, cuando a él nunca se le hubiera ocurrido detenerse en aquel punto. Se pregunta qué es él y se responde a sí mismo, pero sin convicción, que es un hombre. Ahora le surge un nuevo interrogante: ¿qué es el hombre? Se dá cuenta de que él es un ejemplar más de la raza humana, que si alguien ajeno a este planeta quisiera alguna vez extraer a un hombre de la tierra para averiguar cómo es, podría tomarlo a él cómo ejemplo, porque respondería a cualquier pregunta que deseen realizar sobre cómo es un hombre. Ahora bien, él es un humano, pero no hay dos humanos que sean iguales... entonces, ¿ por qué este sujeto respondería perfectamente a qué es un humano si es totalmente diferente a mi? obviamente la respuesta es totalmente genérica. Sin poder poner atención en otra cosa, pues recordemos que está rodeado de la nada, empieza a desvestirse. Cada prenda que se arrebata la analiza como si estuviera corroborando que no se haya dañado ni un mínimo tejido, pero en realidad no es eso lo que analiza, sino su forma. Se pregunta por qué su camisa tiene dos cilindros alargados en los bordes, y por qué entre medio de esos dos cilindros hay una especie de rectángulo, que sería la parte que cubre su torso. Empieza a pensar que su cuerpo tiene una forma similiar a la de esa camisa, y a decir verdad, se deciluciona bastante al enterarse de ello. Luego se quita los pantalones, y el resto de la ropa. Está bastante confundido por las formas de sus prendas, así que decide analizar ahora su cuerpo independientemente del vestuario. Mira los dedos de sus manos y se pregunta qué función tendrán ellos, por qué se disponen de tal manera y por qué algunos son más largos que otros. Luego se mira los pies y encuentra una leve similitud entre los dedos de las manos y los de los pies. Nota que en todas las extremidades hay cinco dedos, lo cual lo lleva a preguntarse: ¿ por qué cinco? Creo que es bastante obvio que este ser está rodeado por la nada, pues se está poniendo bastante insistente y exigente con sus preguntas. Mira sus brazos y luego sus piernas, y nota que en la mitad de éstos hay algo que los divide en dos: en el caso de las piernas encuentra a las rodillas y en los brazos, los codos. Llega a un punto en el que ya no le importa lo que mira, quiere saber sobre su escencia, pues ya descubrió bastante de su cuerpo, pero sigue sin entender qué es. Lamentablemente, se confunde tanto que, al estar rodeado por la nada, termina convenciéndose de que él también es nada y que, aunque se esmere, jamás va a ser nada más que eso.
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