martes, 17 de febrero de 2009

No debo morir de amor


Nunca me pregunté a qué punto había que llegar para estar cerca de morir de amor, pero no hizo falta preguntármelo para conocer la respuesta.
Me bastó con conocer una sola historia, de millones de esa índole.
Un día me encontré con un panorama oscuro, demasiado para ser real. Me pregunté como se podría llegar a tal estado de desesperación, de desolación y de angustia.
No creía que fuera tan difícil ponerse en el lugar del otro, sin embargo, intenté hacerlo más de una vez. Reflexioné la situación reiteradas veces, pero mi personalidad parecía no compartir ciertas ideas, fundamentales para comprender la situación del prójimo.
Sentí ira, quería hacer algo, pero no podía…
Entendí muchas cosas, pero a la vez, no entendía nada. Es difícil explicar algo lógico cuando todo se rige por la locura. Sin embargo, fui capaz de darme cuenta de lo insano que resultaba todo eso para ambas partes. Era una situación un 90% enfermiza, pero no se detendría hasta alcanzar el 100%.
Creí que cuando el dolor se exteriorizaba era más fácil superarlo, pero los hechos me demostraron que no alcanza con eso, que siempre pueden haber lugares ocultos que queden por lastimar.
Jugar con la autoestima puede resultar muy peligroso, y tentar los límites es una de las cosas mas hostiles que pueda existir para la moral humana. No me resulta fácil decirlo, pero más difícil me resultó entenderlo.
Escribir de manera clara y a conciencia todo esto que necesito, no es tarea sencilla. No me gustaría expresar sentimientos por demás, ni tampoco involucrar a nadie en esto.
Me gustaría que el amor no vaya tan de la mano del dolor, pero cuando las cosas no funcionan, es inevitable desligarlos.
Se ponen en juego infinidad de abstracciones como la moral; la autoestima; la soberbia; el egoísmo; los celos; el sufrimiento; la entrega; los reproches; los caprichos; la inconciencia; la sensación de pérdida.
Es claro que todo el poder está concentrado en un solo y vasto lugar, la mente. Es ella la única capaz de dominar nuestros actos, de comandar las idas y vueltas de nuestros pensamientos.
Seguramente es más fácil hablar desde el lugar de una tercera persona que ser el protagonista de los hechos, pero protagonizar la tercera persona es el lugar que me toca.
Suelo escuchar y, desde mi posición, trato de ser partícipe dando a conocer mis ideas, que espero sean útiles para modificar la posición de tan solo una ficha del tablero.
Hablo como viviendo en el lugar del otro, pero desde afuera y me imagino los sentimientos del otro, pero sin sentirlos.
Es incómodo saber todo y no poder hacer nada, pero siempre fui partidaria de que los problemas deben ser resueltos por quienes están involucrados en ellos.
Cuando una batalla se termina quedan las ruinas, sin embargo, reponerse es el paso que le sigue. Se empiezan a acumular fuerzas, pero a veces, se vuelve a atacar antes de lo previsto, sin tener en cuenta que esas fuerzas aún no son suficientes para vencer. Entonces, se vuelve a la derrota, pero ahora, el daño es mayor, pues la derrota anterior todavía no había sido completamente superada.
Atacar reiteradas veces a un muro puede ocasionar un derrumbe que puede caer sobre quién lo atacó y enterrarlo con los escombros ocasionados, dejándole así, una salida oscura y dificultosa. Una vez que se haya logrado escapar de los restos del muro, conviene dejar atrás aquellas ruinas y seguir adelante para recuperar fuerzas. Recuerdo aquel viejo dicho: “no está muerto quién pelea” y hoy, lo creo más que nunca.
Es imposible modificar el pasado, pero podemos aprender de él para elegir el presente y así, diseñar un futuro.
Juré confidencialidad, pero dejar ciertas ideas por escrito creo que no equivale a delatar ningún secreto.

domingo, 3 de febrero de 2008

martes, 8 de enero de 2008

Frida Kahlo


"Creían que yo era surrealista, pero no lo era. Nunca pinté mis sueños. Pinté mi propia realidad".

martes, 25 de diciembre de 2007

Felices fetes

¡FELICES FIESTAS!

sábado, 22 de diciembre de 2007

Adiós Julio Bocca


GRACIAS!

ADOSTEREO - 21 de dic.

Los vi volver...
... hasta que la Luna se alineó con el escenario.


Muy buen recital! (:

jueves, 20 de diciembre de 2007