martes, 31 de julio de 2007

Pedacito de cielo


Música: Enrique Francini
Letra: Homero Expósito
(vals)

La casa tenía una reja
pintada con quejas
y cantos de amor.
La noche llenaba de ojeras
la reja, la hiedra
y el viejo balcón...
Recuerdo que entonces reías
si yo te leía
mi verso mejor
y ahora, capricho del tiempo,
leyendo esos versos
¡lloramos los dos!

Los años de la infancia
pasaron, pasaron...
La reja está dormida de tanto silencio
y en aquel pedacito de cielo
se quedó tu alegría y mi amor.
Los años han pasado
terribles, malvados,
dejando esa esperanza que no ha de llegar
y recuerdo tu gesto travieso
después de aquel beso
robado al azar...

Tal vez se enfrió con la brisa
tu cálida risa,
tu límpida voz...
Tal vez escapó a tus ojeras
la reja, la hiedra
y el viejo balcón...
Tus ojos de azúcar quemada
tenían distancias
doradas al sol...
¡Y hoy quieres hallar como entonces
la reja de bronce
temblando de amor!...

jueves, 26 de julio de 2007

Kika

Una de las más raras que ví,
pero no de esas que recomiendo...

miércoles, 25 de julio de 2007

XXY

y si no hay nada que elegir?

lunes, 23 de julio de 2007

Líneas


Pienso, pienso y pienso,
pero perdí la línea de mis deseos,
pienso, pienso y pienso
pero se me enredan los recuerdos,
pienso, pienso y pienso
para reacomodar mis sentimientos,
pero las líneas me confunden
y ese brillo ya me aturde.
Pienso, busco y no encuentro
dónde quedó el principio
ni dónde estará el fin.

domingo, 22 de julio de 2007

"Sin cuenta"

Cuenta tu jardín por las flores,
no por las hojas caídas.
Cuenta los triunfos conseguidos
y no las penas habidas.
Cuenta tus noches por las estrellas,
no por las sombras.
Cuenta tu vida por las sonrisas,
no por las lágrimas.
Cuenta tu edad por lo que tienes en tu corazón
y no por los años pasados.

(radio milenium)

lunes, 9 de julio de 2007

Día de nieve en Buenos Aires

Lunes 9 de julio, Día de la Independencia.
Creo que no es casualidad que haya ocurrido en un día feriado.

Me levanté de la cama pensando en que no tenía ganas de empezar otra semana de lo mismo. Otro lunes aburrido, de invierno, con un tema larguísimo de anatomía por resumir para el día siguiente.
Esperé el almuerzo mientras le mandaba un mensaje a una amiga para juntarnos a estudiar.
Miré por la ventana, al mismo tiempo que escuché la voz de mamá de fondo diciendo: "Agus, abrigate que hoy hace frío". Estaba nublado y parecía que iba a llover.
Me senté a comer mientras miraba la novela, pero me preocupaba tener salir a la calle con lluvia y esperar al colectivo con el frío insoportable de estos últimos días; realmente no tenía ganas de pasar por todo eso.
De repente sonó el teléfono, era mi amiga. Atendí y le dije que en pocos minutos salía para allá. Miré por la ventana y vi como caía una especie de granizo, por lo que le dije en chiste: "me voy a tener que abrigar hoy, hace tanto frío como si fuera a nevar". Corté el teléfono y terminé mi almuerzo.
Guardé todos mis libros en la mochila y miré una vez más por la ventana... ¡ estaba nevando!
No creí que fuera cierto, pero lo comprobé al salir de mi casa y ver, en todas las esquinas, familias con cámaras fotografiando aquellos pequeños copitos de nieve.

El viento se tiñó de blanco y la nieve en Buenos Aires se convirtió en un hecho histórico.

miércoles, 4 de julio de 2007

Debemos continuar el almanaque

Los momentos difíciles traen almanaques con días que parecen ser infinitos. Creí que con la llegada de julio todo se tranquilizaría un poco.
Mentira, en realidad no pensaba eso, pero prefiero decir que sí lo pensaba, o al menos decir que no esperaba que nada malo sucediera, pero la vida me sorprendió una vez más.
Me encontré con los hombros colmados de lágrimas queridas, sí, ambos, uno para cada una.
Las palabras se fugaron con junio, y aunque no lo hubieran hecho tampoco habrían sido suficientes.
Negación, angustia y situaciones traumáticas son conceptos que creí que no iba a volver a tratar si no era en clase, pero me equivoqué.
Aprendí que el costo de vivir es muy elevado y que no se puede pagar a largo plazo.
Si lograba desencadenar una mínima sonrisa no todo estaba perdido, y comprobé que no lo está.
El almanaque avanza con un invierno frío, triste y aparentemente invencible, pero no me olvido de que la primavera siempre llega, al menos para los que queremos que llegue.