Un techo, un piso,
cuatro paredes.
Un cubo perfecto,
sin entradas.
Se eleva, no sube, no crece.
Su volumen es constante,
pero sus límites no.
Me encierra,
te encierro.
¿Qué escondemos?
Si se mueve o no, no lo siento.
Yo juego, él no.
Me engaña, te engaño,
nos confundimos.
no parece ser un dado,
pero la suerte esta echada.
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