sábado, 26 de mayo de 2007

Ansiedad

Estoy nerviosa, me como las uñas; otra vez arruiné lo poco que habían crecido. Aparto el dedo de mi boca con culpa, y pienso que quedó despareja… la intento emparejar sin lima, con mis dientes, aunque sepa que no puede quedar bien así.
Me contengo de volver morderme la uña, pero empiezo a morderme los labios. Me imagino mi cara vista desde afuera y me veo ridícula; así que dejo de morderme los labios. Me toco las uñas y siento que esa uña todavía está despareja. Pero no, no la voy a morder y tampoco me voy a morder los labios, entonces me agarra hambre. No debería comer por ansiedad, además sé que no tengo hambre, pero me convenzo de que es momento para un chocolate, otra cosa no.
Voy en búsqueda del chocolate, lo como y me agarra culpa porque lo comí por gula, y debería considerar más que ya no estoy yendo al gimnasio.
Recuerdo que prometí que hoy me iba a pintar las uñas e iba a dejar de comer cosas con altas calorías, pero otra vez no lo logré.
Me miro al espejo, me encuentro un grano nuevo. No lo voy a tocar, voy a ponerle crema y se va a ir solo. Cinco segundos después… se fue todo por la borda.
Voy a mi pieza, me siento en la silla y siento que me aprieta el jean, engordé. Me levanto de la silla, voy a pesarme… y sí, la balanza me lo confirma. Pienso en el chocolate que comí hoy, en las dos porciones de torta que me comí ayer, y en lo que voy a comer dentro de un rato. Me pongo seria y digo: mañana empiezo a cuidarme.
Ahora tengo que estudiar, estuve perdiendo el tiempo y arruinando mi cuerpo sin necesidad alguna. Pero me agarra sueño, me siento cansada y no tengo ganas ahora… pero sé que me atrasé con los resúmenes y aunque sea debería ponerme un ratito.
Me siento en el escritorio y pienso que sería bueno acompañar los estudios con una taza de té y 3 galletitas, aunque el café me despertaría más.
Vuelvo con todo listo y me pongo a ordenar el escritorio, o al menos a hacer un poco de espacio. Cuando tengo casi todo listo me doy cuenta de que me faltan los resaltadores… ¿dónde los dejé? Creo que en la mochila negra… me fijo, no están. Entonces, deben estar en el morral. Los encontré.
Agarro el programa y veo que lo que tengo que resumir para la próxima clase es un montón, no voy a llegar. Bueno, hago donde llegue y mañana me levanto temprano para ganar tiempo. Me muerdo las uñas y los labios otra vez.
Cuando ya no doy más me voy a la compu. Pongo música para relajarme, pero se me caen los ojos, ya es la 1:30 am y yo tenía pensado levantarme 7:30…
Me termino acostando a las 2 y programo el despertador del celular para las 7:30.
Cuando me levanto son las 11:30 (son suerte) y veo que tengo el celular al lado mío. Apagué el despertador, me quedé dormida otra vez…
Y así vuelvo a empezar mi día con nervios y ansiedad.

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