domingo, 25 de febrero de 2007

Tus ojos

Tus ojos van perdiendo aquel brillo que alguna vez tuvieron, y tengo la desdicha de percibirlo. Veo como se van apagando, como la vida se va fugando de tu cuerpo.
Pierden vitalidad, fuerza, pero conservan el amor que llevas dentro. Veo amor en tu mirada, ternura, pero lamentablemente veo tristeza. No los veo llorosos, pero siento tu mirada perdida y entregada al destino.
Veo tus ojos y entiendo todo aquello que no podes decir, pero que sentís. Te miro y no controlo mi mirada, pero sí mis lágrimas. No me vas a ver llorar, pero sé que te das cuenta de que aguanto para no hacerlo.
Te miro y esquivo lo que veo, porque todavía no lo creo, y me pregunto qué panorama es el que ves vos.
Me pregunto porqué esta sucediendo esto, quería que sea de otra manera, pero no así.
Soñé con vos y me hablaste más claro de lo que podía imaginarme. Hoy, cuando te vi, sentí que éramos cómplices de aquel sueño que tuve, ese que vos quisiste que tenga.
Percibo tu dolor y trato de calmarte con los besos más tiernos que pueda darte; te abrazo y luego te busco con la mirada, pero a veces no te encuentro, pues tu mirada está perdida.
Tus ojos se vuelven a entristecer y el brillo se va apagando, luego se cierran. Entonces, cierro mis ojos por un momento, respiro profundamente y te vuelvo a mirar, contemplándote mientras dormís, o fingís dormir. Es que a veces me convenzo de que preferís tener los ojos cerrados que mostrar una mirada triste, porque aquella mirada no es la de tu esencia, no es la que refleja tu ser, y por lo tanto, entiendo que no quieras mirar.
Te miro, pero no me gusta la imagen que veo cuando te miro con compasión, entonces dejo de mirarte con esos ojos y empiezo a mirarte con los ojos con los que siempre te vi, aquellos que conocen tu vitalidad, porque en definitiva son esos los que te conocen cómo realmente sos.

No hay comentarios: