domingo, 14 de enero de 2007

Cristales

Las copas callaron sus cristales; fue como en aquella tarde en que las oí caer.
Callaron el silencio del estallido, pero no contuvieron la explosión de sus cuerpos frágiles y cristalinos.
Silenciaron a más no poder, con el espíritu inquieto que las perturbaba, pero que las mantenía en pie.
Recordé aquel día en que callaste tus cristalinos labios y que no confesaste el estallido del amanecer.
Suena lindo, pero ya no sonará tu explosión ni se verán tus cristales.
Hoy me detengo a reflexionar y concluyo que, esta vez, no fue el silencio de tus palabras, sino la liberación de las mismas, lo que produjo el estallido caótico de las copas.
Una vez callaste y eso cobró un precio, pero los cristales se mantuvieron en pie, enteros como en aquella tarde en que los oí caer.
Hoy, los cristales, ya rotos, no volverán a ser aquella copa que alguna vez representaron, pero que, afortunadamente, ya no callan y, hasta que la última palabra no abandone el silencio, continuará la explosión.

1 comentario:

Anónimo dijo...

agus: muy lindo como todo lo q escribis.
creo q este ya lo habia leido.
te quiero mucho.
yami